Aunque en el fondo deseo con todo mi corazón y espíritu que aparezca, de la nada, de nuevo, impulsivamente, a mi puerta y que me diga: "Quiero luchar por esto, por nosotros, por mí"; sé que ese no soy yo. Aunque no pueda evitar ser un adicto al romance idealista sin salvación. Ese no soy yo.Sólo sé que todo el mundo a mi alrededor parecer moverse con sus vidas, parece encontrar nuevas emociones y sentimientos; yo, por otro lado, me mantengo estático y libre. Con tanto amor por dar, con tanto deseo de ser atado y que no me dejen ir, pero soy un preso de la libertad. La conquisté, y ahora es ella mi verdugo.
¿Qué puedo hacer si la libertad se enamoró de mí?
Hoy es el día cero, en realidad. Sí, todo esto inició mucho antes de tener el valor de sentarme frente al computador y decidir escribir acerca de todo este torbellino de emociones que llevo dentro. Pero hoy es el día cero; lo puedo sentir. Hoy, mi libertad y yo iniciamos nuestra relación, nos enamoraremos y caminaremos por la vida. Contemplaremos atardeceres estrechando nuestras manos, besando nuestros labios, diciéndonos con la mirada cuánto nos necesitamos.
Estaremos listos para amar, para entregarnos uno al otro y vivir muchas experiencias; involucrarnos profundamente. Amar sin detenimiento y sin medida.
Habrá dificultades, lo sé. Pero ella me ha elegido tal como soy, ella insiste constantemente en tenerme en sus brazos, tolera mis defectos, engrandece mis virtudes, me ayuda a mejorar. Percibe lo oscuro en mí y ama mi luz.
Nuestro sexo es suficientemente bueno. Lleno de fantasías y recuerdos, lleno de posibilidades incompletas, lleno de experimentos que no son fáciles de explicar y más difíciles aún de llevar a cabo. Tenemos la suficiente imaginación para diseñar cénits perfectos, sólo ella y yo.
No me sentiré incompleto. No me sentiré vacío. Ya no. Por la simple razón que ella me proclamó como suyo, robó mi independencia y yo... yo me he dejado finalmente seducir.
¿Qué más puedo pedir si lo tenemos todo?


