
tic toc... suena el reloj, estoy en el quirófano, he decidido sacarme esta especie de cáncer que me carcome a diario, veo hipnotizado las luces,estoy como tonto, no sé si es la anestesia o mis propios nervios que me marean. Ese hombre me mira tras sus lentes, él será el gestor del milagro, "Todo bien?" pregunta; "no doctor, si estuviera todo bien no estaría aqui", él cierra su boca, comprende que no quiero hablar.
"Pulso normal, presión normal, comenzaremos con la anestesia local" escucho a lo lejos.
Yo sólo me despido de mis malos recuerdos:
el dolor de las caídas, el sufrimiento del amor, la impotencia del fracaso...
Coloca la máscara en mi cara, miro al cielo y siento omnipresente ese juego de luces, la punzante sensación de derrota, el asumir mi impotencia ante la vida, la eternidad del olvido, lo cobarde que estoy siendo...
"contaré del uno a diez en forma inversa, hasta que te duermas" boquiabierto reparo en la señora tras de mí, ella sabe que no estoy seguro de lo que hago, pero noto en su mirada el destello malvado de quien ha visto esfumarse muchas almas soñadoras:
"Diez" dejaré de ser quien soy
"Nueve" en instantes el dolor se habrá ido
"ocho" momento, no me reconozco!
"siete" el verdadero yo estaría dispuesto a luchar
"seis" deténganse, ya no quiero hacer esto...
"cinco" es inútil, mi boca no se abre, mi mano no se mueve
"cuatro" ya es muy tarde
"tres" todo se fue a negro
"dos"...
"uno"...
ok doctor, comencemos con la extirpación del lóbulo frontal...
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