
Nos sentamos uno frente al otro, debemos tener esta conversación necesaria, tu incomodidad la reflejas en la cara, con un gesto pálido comienzas a hablar y te observo, puedo ver aquella pequeña punta que hace imperfecto el lunar de tu cuello, me obsesiono contando las líneas que atraviesan tus ojos pardos y me fascino al contemplar la perfección de tus labios, hasta cuando te enojas te ves tan bien…
“RODRIGO!!! RESPONDE LO QUE TE PREGUNTO!!!”
“Ok, estoy de acuerdo contigo” digo y tu cara cambia drásticamente, tu perfecta boca se cierra y tus ojos se ven vidriosos, los miro y me contemplo a mi mismo contemplándome, la escena me parece hermosa y nos imagino juntos en la playa, con ese mismo sol de diciembre en nuestras caras…
“NO PUEDO CREERLO”
“No entiendo a que te refieres” Es lo que atino a decir mientras tomas tus cosas y te vas, camino tras de ti hasta el semáforo que no alcanzo a cruzar y noto que estás en la otra esquina esperando a que cruce. Pero noto esos jeans y tu polera blanca, la misma que usabas la noche que nos conocimos, esa donde me tomaste y comenzaste dándome besos de miel y ramitos de sonrisas, extasiado por la visión doy media vuelta, te mando un mensaje “Te amo, nos vemos mañana” y me devuelvo, feliz de la vida a mi casa, donde soñaré toda la noche contigo.
Días más tarde argumentarías la tonta e inverosímil excusa de Déficit Atencional para romper conmigo…
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