
Cuando me siento triste subo a este lugar, desde aquí puedo ver sin obstáculos las montañas en las que me crié, recuerdo cuando era un niño y veía la ciudad a lo lejos pensando en que todo iba a ser perfecto para siempre, ahora las miro y anhelo esos días de bicicleta, de cazar lagartijas con mis amigos o escalarlas sólo para poder ver el cielo azul sobre el smog de la ciudad. Esta ciudad no me gusta, eso explica por qué nunca me he sentido cómodo aquí y por qué siempre he querido irme lejos sin mirar atrás... sólo recordaría los amigos perdidos, las heridas del pasado y los errores cometidos que jamás podré arreglar. Noto que no puedo hacer nada para reparar lo hecho, así como no puedo darle color al cielo. Sólo respiro hondo y espero a que llegue el momento de partir a un lugar que pueda llamar hogar.
Comentarios